Las acciones de Broadcom cerraron el viernes 16 de octubre de 2026 en 328.75 dólares, tras caer 4.52% en la sesión. La pérdida semanal fue de alrededor de 9.07%. La caída contrasta con el crecimiento de sus ventas de chips de inteligencia artificial.
El histórico de Stock Analysis, que identifica a S&P Global Market Intelligence como proveedor de datos, sitúa el cierre del 9 de octubre en 361.54 dólares. La diferencia hasta el viernes siguiente equivale a 32.79 dólares por acción. El porcentaje semanal resulta de comparar ambos cierres y no incluye dividendos.
La acción ya había retrocedido al publicarse los resultados de septiembre.
La IA crece y genera caja
En el reporte publicado el 2 de septiembre, Broadcom informó que su tercer trimestre fiscal, terminado el 2 de agosto, generó 29,591 millones de dólares en ingresos, un 86% más que un año antes. Los semiconductores de IA aportaron 16,700 millones de dólares, con un crecimiento anual de 221%.
Broadcom generó 13,665 millones de dólares de flujo de caja libre, el efectivo operativo restante tras las inversiones de capital.
Para el cuarto trimestre fiscal, la administración proyectó ingresos totales de 34,800 millones de dólares, incluidos 21,700 millones de dólares en semiconductores de IA. Son previsiones comunicadas en septiembre, distintas de las ventas ya registradas.
Cinco clientes finales concentran más de la mitad de las ventas
El Form 10-Q de Broadcom estima que sus cinco mayores clientes finales aportaron cerca del 55% de los ingresos del tercer trimestre fiscal, frente a aproximadamente 40% en el mismo periodo de 2025. La concentración aumentó unos 15 puntos porcentuales; el cálculo suma las ventas por todos los canales.
La compañía advierte en ese documento que sus clientes pueden reducir o aplazar pedidos por menores presupuestos, falta de capital o cambios de estrategia. También pueden comprar a competidores o desarrollar productos propios.
A esa exposición se añade una fabricación principalmente subcontratada. Broadcom depende de proveedores externos para obtener capacidad de producción, componentes y entregas a tiempo. El crecimiento de las ventas convive, por tanto, con riesgos de compradores y de suministro que la propia empresa reconoce.
Esas advertencias describen riesgos del negocio; no establecen la causa de cada movimiento diario de la acción.
El cuarto trimestre fiscal termina el 1 de noviembre de 2026. Sus resultados permitirán contrastar las previsiones de ingresos por IA con las ventas registradas en ese periodo.