Investigadores de la Universidad de Bergen, en Noruega, detectaron autoanticuerpos contra proteínas de reparación del ADN en niños con cáncer. También los encontraron en muestras tomadas años antes del diagnóstico. Su participación en el origen de los tumores sigue por demostrar.
Los autoanticuerpos son anticuerpos que reconocen componentes del propio organismo. El equipo investiga si alteran la función de proteínas reparadoras.
Frontiers difundió el hallazgo el 14 de octubre de 2026. El trabajo, publicado en Frontiers in Immunology, combina comparaciones de muestras humanas y experimentos con células en laboratorio.
Según el comunicado, la fase inicial incluyó muestras de 175 adultos y niños con sarcoma o leucemia linfoblástica aguda, obtenidas entre 2014 y 2017, y controles sanos. Los principales blancos fueron RAD52, NUMA1, ALKBH7, APBB1, UNG y MGMT.
La señal apareció antes del diagnóstico
El equipo revisó además 59 muestras infantiles archivadas de las cohortes británicas ALSPAC y Born in Bradford. Aproximadamente la mitad de los participantes seleccionados desarrolló cáncer años después, antes de los 30 años; el resto sirvió de comparación.
Ola Myklebost, profesor emérito de oncología molecular en Bergen, explicó a Frontiers que quienes enfermaron tenían unas ocho veces más probabilidades de tener autoanticuerpos contra al menos una proteína de reparación del ADN. Las muestras se habían tomado, en promedio, seis años antes del diagnóstico.
El resultado compara la presencia de anticuerpos en una selección pequeña. No establece la probabilidad de enfermar de un niño portador ni equivale a multiplicar por ocho su riesgo de cáncer.
Qué falta para una prueba de detección
En su página institucional, Myklebost explica que algunos anticuerpos entraron en células vivas. El equipo plantea que podrían retener proteínas reparadoras en el citoplasma, fuera del núcleo, y dificultar su función. Ahora investiga su efecto sobre la reparación del ADN.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la mayoría de los cánceres infantiles tiene causas desconocidas. Su orientación vigente distingue el diagnóstico temprano, basado en reconocer síntomas y evaluar al paciente a tiempo, de las pruebas sistemáticas en personas sin síntomas.
Para la población infantil general, la OMS considera insuficiente la evidencia que respalda programas de detección mediante pruebas. Contempla excepciones en grupos de alto riesgo, por ejemplo familias con determinadas alteraciones hereditarias relacionadas con el retinoblastoma, un cáncer ocular.
En la práctica clínica actual, la OMS centra la mejora de los resultados en un diagnóstico correcto y oportuno, seguido de tratamiento respaldado por evidencia. La investigación noruega aborda una etapa anterior: qué procesos pueden favorecer la aparición de algunos tumores.