La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasificó en peligro crítico al 96% de los ecosistemas de arrecifes de coral de aguas poco profundas evaluados. El diagnóstico, difundido el 22 de octubre de 2026, incorpora las proyecciones de calentamiento y señala un riesgo extremadamente alto de colapso hasta 2075.
La evaluación abarca 127 ecorregiones tropicales y subtropicales y 188,362 kilómetros cuadrados de arrecifes. Entre los sistemas en peligro crítico figuran el Sistema Arrecifal Mesoamericano y la Gran Barrera de Coral de Australia.
El calentamiento futuro cambia la clasificación
Según la UICN, con los cambios observados durante los últimos 50 años, 30 ecorregiones, el 24%, quedarían en peligro crítico. Al incorporar las proyecciones de estrés térmico, la cifra asciende a 122, el 96%. La categoría describe el riesgo de perder el ecosistema como unidad funcional; la mayoría todavía conserva corales vivos.
El escenario principal es el SSP2-4.5 del IPCC, una trayectoria intermedia que, según el comunicado, supone unos 2.7 °C de calentamiento global al final del siglo. El horizonte de la evaluación de riesgo llega hasta 2075.
El colapso ocurre cuando los corales duros que construyen el arrecife casi desaparecen y ceden espacio a algas, escombros y esponjas. Con esa transformación se pierde el hábitat que sostiene a numerosas especies. Las cinco ecorregiones restantes tienen otra clasificación: cuatro carecen de datos suficientes y la de las islas Galápagos occidentales ya está colapsada.
Las olas de calor acortan la recuperación
El documento metodológico explica que recuperarse de una perturbación suele requerir entre 10 y 15 años para los corales de crecimiento rápido, y bastante más para el conjunto de especies. Por eso el análisis considera tanto la intensidad del calor como la frecuencia con que vuelve.
Uno de los umbrales usados para evaluar el colapso por deterioro acumulado es un blanqueamiento severo cada tres años, en promedio, durante 30 años. Es un supuesto del método para identificar condiciones que impiden la recuperación y favorecen la degradación progresiva.

La UICN identifica además alteraciones del equilibrio entre corales, algas y peces en el 63% de los ecosistemas evaluados. La sobrepesca reduce poblaciones de peces loro, que consumen algas, y de meros y otros depredadores que mantienen la red alimentaria. La contaminación y los sedimentos también favorecen a las algas frente a los corales.
La organización propone recuperar poblaciones de peces y reducir la contaminación para facilitar la recuperación entre episodios de calor, junto con recortes rápidos de emisiones que limiten el calentamiento. La pérdida de arrecifes afecta a la pesca y al turismo, y debilita la barrera natural que reduce el oleaje y la erosión en las costas.