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Privacidad

Usuarios relatan vínculos románticos con Muse, el agente de Meta

Los relatos recogidos por Futurism sitúan las conversaciones afectivas dentro de un agente que puede recordar información y actuar en servicios conectados. Los permisos también afectan a los mensajes de terceros.

por Gerardo Pavez
Un smartphone moderno colocado junto a una variedad de cuadernos en una superficie de madera rústica
Foto de Jessica Lewis 🦋 thepaintedsquare en Pexels

Futurism recogió el 14 de octubre de 2026 publicaciones de personas que describen a Muse, el agente de inteligencia artificial de Meta, como pareja sentimental. Esos relatos sitúan las conversaciones afectivas en un producto que, con los accesos autorizados, también puede consultar correos y actuar en nombre del usuario.

Entre los ejemplos recogidos por el medio, una persona contó que llevó simbólicamente a su asistente al cine y otra afirmó en Reddit que el diálogo había terminado convirtiendo al sistema en su novia. Son declaraciones de usuarios en redes: el reportaje no aporta una muestra representativa para medir cuán extendido está ese uso.

Una conversación con acceso a servicios conectados

En su anuncio del 8 de septiembre, Meta explicó que Muse puede recordar preferencias, trabajar con servicios conectados y realizar tareas por encargo. La empresa sostiene que cada persona elige cuánto acceso concede y que el agente pide aprobación antes de acciones sensibles, como enviar un correo o hacer una compra.

Según esa descripción, las personas pueden limitar el correo a lectura, autorizar también el envío y desconectar servicios. Meta afirma además que permite pedir al agente que olvide información específica. El alcance de la privacidad abarca, por tanto, el contenido del diálogo y los datos que recibe de otras cuentas.

Meta ya defendió ante WIRED que Muse admite conversaciones para personas de 18 años o más. El reportaje del 12 de octubre incluyó pruebas de generación de contenido sexual explícito y la respuesta de un portavoz. Esa política y sus garantías de privacidad fueron el centro de nuestra cobertura anterior.

Los permisos también alcanzan mensajes de otras personas

Calli Schroeder, directora del programa de IA y derechos humanos del Electronic Privacy Information Center (EPIC), advirtió en un análisis del 2 de octubre que, cuando Muse revisa comunicaciones, también procesa datos de quienes enviaron los mensajes.

Su objeción se refiere al consentimiento: los remitentes pueden haber compartido información personal con alguien sin saber que un agente la consultará. EPIC señala que esas personas ni siquiera reciben un aviso de que sus mensajes han sido procesados.

El alcance llega así a quienes nunca han usado Muse. Sus comunicaciones pueden formar parte de la información que el agente consulta para ayudar a otra persona, incluso cuando la relación que esta describe con el asistente sea íntima.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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por Gerardo Pavez

Redactor y creador de contenido especializado en deportes y tecnología. Apasionado por todo lo que ocurre dentro y fuera de la cancha.

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