Investigadores de Penn State encontraron señales de dos reservorios de magma bajo el volcán Masaya, en Nicaragua. Los movimientos medidos por satélite muestran que la caldera y el entorno del cráter Santiago evolucionaron de forma distinta, un dato útil para vigilar dónde se acumula o disminuye el magma.
El estudio de Lizzie Johnson, Young Cheol Kim y Christelle Wauthier se publicó el 23 de julio de 2026 en Geophysical Research Letters y fue difundido por la universidad el 1 de octubre.
Dos señales en la superficie, dos fuentes bajo tierra
El equipo empleó datos de Sentinel-1 e interferometría de radar de apertura sintética (InSAR). La técnica compara observaciones tomadas en distintas fechas para medir cambios de distancia entre el satélite y el suelo, incluso con nubosidad.
Entre enero de 2018 y mediados de 2022, la zona central de la caldera se alejó del satélite; después empezó a acercarse, hasta febrero de 2024. El terreno alrededor de Santiago continuó alejándose durante todo ese periodo.
Los autores interpretan el movimiento desde 2022 como una posible recarga del reservorio central, mientras el de Santiago sugiere el desinflamiento de otro superficial. Los modelos sitúan sus centros a unos 3,200 y 200 metros de profundidad, respectivamente.
El artículo incluye una extensión del seguimiento hasta abril de 2026, que apunta a una inflación continuada del reservorio central.
Por qué la vigilancia debe abarcar más que el cráter
Un trabajo difundido por Penn State en 2018 ya había detectado una entrada de magma al norte del cráter. Mediciones independientes de gases de otro equipo respaldaron esa interpretación. Sus autores advirtieron que observar solo el centro activo podía dejar fuera buena parte de la acumulación subterránea.
En el comunicado universitario del 1 de octubre, los investigadores señalaron que estos resultados no identificaban un peligro inmediato para las comunidades cercanas.
Penn State estima que unos 2 millones de personas viven a menos de 21 kilómetros del Masaya. El equipo propone mantener las mediciones y los modelos para evaluar los cambios en el transporte de magma.