El losartán activó la grasa parda en células cultivadas y ratones, informó la Universidad Rockefeller. El estudio se publicó en Nature el 14 de octubre de 2026.
La grasa parda utiliza energía para producir calor.
Según la revisión de News-Medical, el análisis retrospectivo reunió expedientes e imágenes PET/CT de 101,243 adultos de Memorial Sloan Kettering Cancer Center, obtenidos entre junio de 2009 y julio de 2024. La herramienta de IA cuantificó de forma semiautomática la actividad de ese tejido en 8,709 pacientes con grasa parda detectable.
Los expedientes mostraron una menor prevalencia de diabetes tipo 2, cardiopatía isquémica crónica, hipertensión, depresión y ansiedad entre quienes tenían ese tejido detectable. Son asociaciones que no establecen que la grasa parda prevenga esas enfermedades.
Más gasto energético con peso estable
El equipo eligió este antihipertensivo porque los pacientes que usaban antagonistas del receptor de angiotensina mostraban más grasa parda, explicaron los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH).
Los ratones sanos gastaron más energía y consumieron más oxígeno, con peso estable. Esa respuesta distingue la activación metabólica de una pérdida de peso demostrada.
Las pruebas celulares apuntaron a una vía molecular distinta de la acción antihipertensiva, que los autores proponen explorar en futuras terapias.
Qué falta medir en personas
News-Medical destaca dos límites de las imágenes: se obtuvieron sin estimulación previa con frío y midieron captación de glucosa como indicador indirecto, en lugar de medir directamente la producción de calor. Además, la población procedía de un centro oncológico.
La investigación también encontró menor densidad ósea vertebral asociada con la presencia del tejido, una señal de significado clínico incierto.
El paso pendiente es comprobar en ensayos humanos si esa activación tiene efectos clínicos beneficiosos.