Jon Gray, presidente y director de operaciones de Blackstone, ha extendido la apuesta de la firma por la inteligencia artificial a la energía, los chips y los servicios de nube. Las inversiones que él mismo ha descrito conectan varios negocios con una misma expansión: la infraestructura necesaria para entrenar y ejecutar modelos de IA.
El movimiento prolonga su trayectoria inmobiliaria. Según su biografía oficial, Gray ingresó en Blackstone en 1992, dirigió su negocio de bienes raíces y ocupa su cargo actual desde 2018. Ahora, esa experiencia convive con inversiones en empresas tecnológicas y financiación de equipos.
QTS abrió el camino hacia otras inversiones
En una intervención publicada por Blackstone el 30 de julio de 2026, Gray situó la compra de QTS por 10,000 millones de dólares como el punto de partida de esa expansión. Tras el lanzamiento de ChatGPT, explicó, la demanda de grandes operadores tecnológicos llevó a identificar oportunidades en suministro eléctrico, equipamiento para la red eléctrica y proveedores de cómputo.
También describió préstamos e inversiones de capital en compañías que ofrecen centros de datos junto con procesadores gráficos, además de participaciones en desarrolladores de modelos, incluidos OpenAI y Anthropic. La firma participa así tanto en las instalaciones como en empresas que necesitan utilizarlas.
La escala prevista aparece en una actualización corporativa del 14 de agosto: Blackstone proyectaba contratar 7 gigavatios de capacidad de centros de datos durante 2026, aproximadamente 3.5 veces el nivel de 2025. La cifra combinaba contratos firmados con expectativas para el resto del año, según datos de la firma al 30 de junio.
Ese matiz cambia la lectura del crecimiento. La proyección mide contratación esperada de capacidad; su conversión en instalaciones operativas exige construir y abastecer los proyectos correspondientes.
Crux AI combina capital privado y tecnología de Google
La alianza anunciada en mayo con Google añade una empresa dedicada a vender capacidad de cómputo como servicio. Blackstone comprometió inicialmente 5,000 millones de dólares en capital, mientras Google aportaría sus Tensor Processing Units (TPU), además de software y servicios. Los TPU son chips diseñados para entrenar y ejecutar modelos de IA.
El anuncio original planteó poner en operación los primeros 500 megavatios durante 2027. La compañía, conocida como Crux AI, reúne bajo un operador la energía, la refrigeración, el hardware y las operaciones, según describe su sitio oficial. Para los clientes, la oferta consiste en contratar infraestructura de cómputo gestionada como un conjunto.
Reuters informó el 16 de septiembre, citando a una fuente anónima familiarizada con la operación, que diez bancos aportarían un préstamo de 22,000 millones de dólares a Crux AI.
Comparado con el compromiso inicial de Blackstone, el préstamo reportado equivale a 4.4 veces ese capital. El cálculo dimensiona ambos importes; no establece la composición definitiva de la financiación.

Varios negocios dependen del mismo gasto
La expansión llega con mayores dificultades para captar fondos. Reuters reportó el 15 de octubre que AirTrunk, respaldada por Blackstone, había pospuesto la salida a bolsa de un vehículo inmobiliario. La agencia vinculó los tropiezos del sector con el aumento del costo del crédito y un examen más exigente de sus valoraciones.
Vistos en conjunto, los anuncios muestran una diversificación por tipo de negocio concentrada en una misma demanda de cómputo. Con Crux AI, esa estrategia incorpora la venta de capacidad gestionada a las inversiones en instalaciones y equipos.
