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Cambio Climático

El informe climático de 2026 registra siete indicadores planetarios en niveles récord

El diagnóstico de BioScience alerta de un calentamiento más rápido. Los datos de Ember y la AIE muestran por qué el avance de la electricidad limpia convive con emisiones energéticas crecientes.

por Patricia Rodriguez
Aletsch Glacier view
Imagen de archivo (2022) · Foto: Seba3mmm, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

El informe sobre el estado del clima de 2026, publicado el 14 de octubre en BioScience, sitúa siete de los 16 indicadores climáticos que sigue en niveles extremos récord. Sus autores advierten que el calentamiento más rápido aumenta el riesgo de cambios irreversibles y reduce el tiempo para adaptarse.

El trabajo, encabezado por William J. Ripple y Christopher Wolf, reúne mediciones e investigaciones sobre gases de efecto invernadero, temperaturas, océanos, hielo y otros componentes del sistema climático. La cuenta de siete corresponde a indicadores observados; los puntos de inflexión, umbrales que pueden desencadenar transformaciones duraderas, se evalúan como un riesgo distinto.

La Universidad Estatal de Oregón destaca otro dato del diagnóstico: el CO2 atmosférico superó las 428 partes por millón en mayo de 2026, alrededor de un 50% por encima de los niveles preindustriales.

El ritmo del calentamiento deja menos margen para adaptarse

El análisis apunta a una aceleración: estima unos 0.19 °C de calentamiento por década entre 1970 y 2010, frente a 0.36 °C entre 2010 y 2024. Son tasas calculadas para esos periodos, que los autores relacionan con plazos más cortos para adaptar infraestructuras y proteger ecosistemas.

El informe advierte del peligro de procesos que se refuercen entre sí, como la pérdida de hielo y el debilitamiento de los sistemas naturales que absorben carbono. Presenta ese escenario como un riesgo creciente, sin fijar una fecha inevitable para una transformación irreversible del planeta.

La electricidad avanza a un ritmo distinto del sistema energético

Las fuentes bajas en carbono aportaron cerca del 43% de la electricidad mundial en 2025, según el informe. Esa categoría incluye las renovables y la energía nuclear.

Ember aporta una medida del cambio: la generación eléctrica con combustibles fósiles cayó un 0.2% en 2025, porque el aumento de las fuentes limpias superó el crecimiento de la demanda eléctrica. En paralelo, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) calcula que las emisiones de CO2 del conjunto del sistema energético aumentaron alrededor de un 0.4%.

Los datos miden ámbitos distintos. La electricidad es una parte del consumo energético; el transporte, la calefacción y la industria también utilizan combustibles directamente. La comparación permite entender cómo el avance de la generación limpia puede convivir con emisiones energéticas todavía crecientes.

Existe, además, una discrepancia en los totales: BioScience sitúa las emisiones energéticas de 2025 por encima de 41,000 millones de toneladas de CO2; la AIE estima casi 38,400 millones. Cada cifra pertenece a su propio inventario y exige conservar su atribución; no deben tratarse como valores intercambiables.

Los autores piden acompañar los recortes de emisiones con medidas de adaptación que puedan desplegarse rápidamente. Entre las que destaca la universidad están el enfriamiento urbano, la restauración de humedales y manglares y la conservación del agua para reducir la exposición de las comunidades a los daños climáticos.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Patricia Rodriguez

Patricia Rodriguez es redactora de FomoEra. Cubre tecnología, ciencia, inteligencia artificial, negocios y actualidad digital. También trabaja en escritura y edición de contenido audiovisual.

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