Las dracónidas tendrán su máximo previsto entre la noche del jueves 8 y la madrugada del viernes 9 de octubre de 2026 en México, Estados Unidos y España. La NASA anticipa una lluvia modesta, favorecida por la escasa luz lunar. En el hemisferio norte conviene observarla desde el anochecer.
Royal Museums Greenwich sitúa el periodo de actividad del 6 al 10 de octubre. Esta lluvia resulta especialmente adecuada para observar en las primeras horas de la noche porque su radiante, el punto del que parecen salir los meteoros, alcanza entonces su mayor altura en el cielo.
El máximo cambia de fecha según la zona horaria
Las guías consultadas difieren en una hora. Time and Date, que cita el calendario de la Organización Internacional de Meteoros (IMO), coloca el máximo alrededor de las 01:00 UTC del 9 de octubre. La versión en inglés de la guía del Instituto Geográfico Nacional de España (IGN) señala las 02:00 UTC de ese mismo día.
Estas son las equivalencias locales de ambas previsiones, calculadas con los husos horarios correspondientes a esas fechas:
| Lugar y zona horaria | Fecha local | Time and Date, 01:00 UTC | IGN en inglés, 02:00 UTC |
|---|---|---|---|
| Ciudad de México, UTC-6 | 8 de octubre de 2026 | 19:00 | 20:00 |
| Nueva York, EDT (UTC-4) | 8 de octubre de 2026 | 21:00 | 22:00 |
| Los Ángeles, PDT (UTC-7) | 8 de octubre de 2026 | 18:00 | 19:00 |
| Madrid, CEST (UTC+2) | 9 de octubre de 2026 | 03:00 | 04:00 |
En esas ciudades de América, el máximo corresponde al jueves 8; en España peninsular, a la madrugada del viernes 9. La diferencia entre las guías aconseja tratar la hora como una referencia aproximada.
El momento de mayor actividad tampoco determina por sí solo la mejor sesión de observación. Greenwich recomienda empezar después del anochecer, cuando el radiante está más alto. Hay que contar con un cielo oscuro para distinguir los destellos, incluso si el horario previsto del máximo llega antes.
Se esperan pocos meteoros, sin una tormenta anunciada
Time and Date recoge una previsión de la IMO de alrededor de cinco meteoros por hora como tasa horaria cenital. Greenwich ofrece una estimación de diez por hora. La cantidad que vea cada persona dependerá del lugar y de las condiciones de observación; esas cifras no garantizan un ritmo constante de destellos.
El IGN señala que en 2026 no se espera un aumento intenso de actividad. Las exhibiciones con miles de meteoros por hora registradas en 1933 y 1946 fueron episodios excepcionales.
La lluvia se produce cuando la Tierra atraviesa partículas desprendidas del cometa 21P/Giacobini-Zinner. Los fragmentos entran en la atmósfera y generan los trazos luminosos conocidos como meteoros o estrellas fugaces. El IGN sitúa su velocidad en unos 20 kilómetros por segundo.
Cómo observarlas a simple vista
Greenwich recomienda un cielo despejado, poca contaminación lumínica y un horizonte libre de obstáculos. Conviene evitar luces dirigidas a los ojos y dejar que la vista se adapte a la oscuridad.
No hacen falta binoculares ni telescopio: conviene abarcar una porción amplia del cielo. El IGN recuerda que los meteoros pueden aparecer en cualquier dirección, aunque parezcan proceder de Draco. Una posición cómoda, con la vista hacia las zonas más oscuras, facilita la espera.
La Luna menguante saldrá poco antes del amanecer, señala Greenwich. Su escaso resplandor facilitará la búsqueda de los meteoros más débiles cuando el cielo esté despejado.