Gartner prevé que los ingresos atribuibles a los centros de datos de inteligencia artificial queden 4.9 billones de dólares por debajo de lo necesario hasta 2030. Su cálculo incluye recuperar la inversión, pagar la financiación y alcanzar un retorno supuesto del 12% sobre el capital invertido.
El comunicado, del 14 de octubre, estima hasta 3.6 billones de dólares de ingresos acumulados, frente a los 8.5 billones que exige ese escenario. La diferencia mide un déficit proyectado respecto al retorno esperado; no equivale a una pérdida ya contabilizada.
La advertencia sobre los activos es distinta: más de 3.5 billones de dólares de inversión en infraestructura de IA podrían quedar expuestos a deterioro de valor al terminar 2030 si continúa el ritmo actual de gasto, según la consultora.
La deuda conecta a operadores, fondos y bancos
Un análisis publicado por el Banco de Pagos Internacionales (BIS) el 16 de marzo describe estructuras en las que una sociedad creada para un proyecto obtiene financiación para construir centros de datos. La tecnológica contrata capacidad a largo plazo y puede aportar garantías, mientras buena parte de la deuda queda fuera de su balance.
Los fondos de crédito privado y otros inversores institucionales poseen esa deuda; los bancos respaldan a las sociedades con líneas de financiación. Según los autores, esos vínculos pueden transmitir presión financiera cuando hace falta refinanciar o se activan las garantías.
Otro boletín de investigadores del BIS, publicado el 1 de octubre, explica la exposición de los proveedores que también financian a sus clientes. Si uno de esos clientes fracasa, el proveedor puede perder tanto valor de su participación como ingresos futuros por ventas. Los autores también señalan garantías que obligan a compensar una caída del valor de chips u otros equipos tras un plazo pactado.
En conjunto, estos documentos permiten distinguir dos riesgos: que la infraestructura rinda menos de lo previsto y que esa insuficiencia alcance a quienes respaldan su financiación. La exposición depende también de los compromisos contractuales y de las garantías asumidas.
El rebote de Elice dejó un saldo negativo
CNBC reportó que Elice, una empresa surcoreana de nube especializada en IA, cayó 32% en su debut bursátil del 20 de octubre. Al día siguiente, la acción rebotó cerca de 30%.
Con esos movimientos redondeados, la cotización quedaba aproximadamente un 12% por debajo del precio de salida. El cálculo parte de 100, baja a 68 y termina en 88.4 tras el rebote.
Billy Leung, de Global X ETFs, explicó al medio que los operadores más vulnerables son los que amplían capacidad más rápido de lo que generan efectivo y dependen de financiación externa.
Para los financiadores, el examen llega hasta cada contrato. Georges Elhedery, CEO de HSBC, señaló a CNBC que deben evaluar la calidad de los acuerdos de alquiler y sus precios al decidir qué proyectos de centros de datos pueden respaldar.