La Fiscalía de Brooklyn anunció la intervención de 112 servidores y 241 dominios vinculados a una presunta estafa de inversión en criptomonedas. La acción con el FBI busca dificultar que la red abra nuevas páginas y vuelva a contactar a sus víctimas.
El anuncio del fiscal Eric Gonzalez, fechado el 14 de octubre de 2026, describe un esquema dirigido a personas de habla rusa en Estados Unidos.
Los servidores sostenían las páginas y los contactos
CoinDesk recoge que la Unidad de Moneda Virtual llevaba tres años investigando el esquema. La unidad había intervenido previamente 400 dominios vinculados a fraudes cripto, pero las páginas de reemplazo aparecían rápidamente.
Según la fiscalía, los servidores almacenaban el software de la operación y los datos de las víctimas. La intervención privó a los operadores del acceso a esos recursos, además de afectar las direcciones web.
Al 15 de octubre, CoinDesk reportó unos 300,000 dólares incautados, frente a pérdidas que los fiscales estiman en decenas de millones de dólares. Esa cifra corresponde a fondos incautados; el anuncio oficial no detalla devoluciones a las víctimas. Tampoco se anunciaron detenciones, según el medio.
La promesa de recuperar el dinero prolongaba el engaño
El recorrido que describe CoinDesk comenzaba con anuncios de inversión en ruso en Facebook. Supuestos asesores llamaban después para guiar la compra y el envío de criptomonedas. Al intentar retirar fondos, las víctimas encontraban cuentas bloqueadas o exigencias de nuevos pagos por supuestos impuestos y comisiones.
El medio también recoge que los datos recuperados revelaron una segunda maniobra de la misma red: semanas después, contactaban de nuevo a las víctimas con falsas promesas de recuperar sus activos.
El uso de información de una pérdida anterior también aparece en las alertas de la Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC). La agencia explica, en una advertencia en español publicada en agosto de 2026, que los estafadores de recuperación pueden comprar listas de personas ya estafadas y hacerse pasar por abogados, organizaciones de consumidores o agencias gubernamentales. Es un patrón general que ayuda a contextualizar el caso de Brooklyn.
Conocer una pérdida real, por tanto, no acredita una oferta de ayuda. La FTC recomienda verificar cualquier supuesto contacto oficial mediante datos obtenidos por cuenta propia y rechazar los cobros anticipados para obtener un reembolso. Esa precaución atiende el segundo riesgo expuesto por la investigación: que la promesa de reparar el primer fraude termine generando otra pérdida.