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Cine

Whalefall construyó el interior de una ballena para filmar su thriller

Austin Abrams protagoniza un encierro rodado en decorados físicos con participación de Wētā Workshop. La reseña de LA NACION destaca el despliegue visual de Whalefall y cuestiona su drama familiar.

por Ernesto de Jesus Guzman
Scuba diver explores serene underwater coral formations illuminated by natural light rays.
Imagen ilustrativa · Foto de Francisco Davids en Pexels

Whalefall llegó el 15 de octubre de 2026 a los cines de Argentina con Austin Abrams en el papel de un buzo atrapado dentro de un cachalote. Para rodar ese encierro, la producción construyó decorados estrechos en los que el actor podía moverse y tocar las superficies que lo rodeaban.

La película, estrenada con el título La caída de la ballena en Argentina, está dirigida por Brian Duffield y adapta la novela de Daniel Kraus, quien también coescribió el guion.

La sinopsis oficial sigue a Jay Gardiner, que busca los restos de su padre, interpretado por Josh Brolin, frente a la costa central de California. Un cachalote lo traga y le queda apenas una hora de oxígeno. Las enseñanzas de su padre sobre el mar pasan a formar parte de su lucha por escapar. El trailer oficial presenta esa premisa:

Los decorados también imponían el encierro

En el material de producción publicado por Disney, Duffield explica que los escenarios del estómago no eran más grandes que el espacio que muestra la película. Abrams trabajaba dentro de ese recinto reducido. Wētā Workshop participó desde una fase temprana para desarrollar los materiales que reproducirían el interior del animal.

El Día detalla otra parte de esa construcción: una cabeza de nueve metros con una lengua montada sobre un brazo animatrónico, además de escenarios de la boca, el esófago y los estómagos. El diario señala que los efectos digitales enriquecieron los ambientes físicos.

El reto de convertir los pensamientos en acción

Duffield identifica otra dificultad en la adaptación: buena parte de la novela transcurre en los pensamientos de Jay, mientras recuerda su vida y busca soluciones. Según explicó a Disney, el trabajo del guion consistió en convertir esa experiencia interior en acciones visibles. Esa decisión conecta la supervivencia con la relación entre el joven y su padre.

Paula Vázquez Prieto, en LA NACION, valora la película como buena y destaca su capacidad de transmitir sensaciones de encierro. Sus reservas se concentran en el recorrido emocional: considera que los recuerdos y el conflicto entre padre e hijo aportan menos profundidad de la esperada. Su valoración distingue el entretenimiento que sostiene la realización técnica de un drama familiar que considera previsible.

El estreno en Estados Unidos está previsto para el 16 de octubre de 2026, según 20th Century Studios. El reparto incluye también a Elisabeth Shue, John Ortiz, Jane Levy y Emily Rudd.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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