Un estudio de 461,682 adultos estadounidenses no encontró una asociación entre el consumo total de ultraprocesados y la aparición de cáncer colorrectal. El trabajo, publicado el 15 de octubre de 2026 en PLOS Medicine, detectó diferencias según el tipo de alimento, una distinción que complica interpretar toda la categoría como un bloque.
La investigación, revisada por pares, analizó la cohorte NIH-AARP Diet and Health Study. Los participantes tenían entre 50 y 71 años al ingresar, en 1995 y 1996, y el seguimiento se extendió hasta 2018. En ese periodo se registraron 10,075 adenocarcinomas colorrectales. Su diseño observacional permite estudiar asociaciones, pero no establecer causas.
El tipo de alimento cambia la lectura
Los autores encontraron que los granos integrales, la fibra, los lácteos y el calcio procedentes de fuentes ultraprocesadas se asociaban con menor incidencia de cáncer colorrectal. La carne de fuentes ultraprocesadas se vinculaba con mayor incidencia. Los propios investigadores consideran exploratorios los análisis de alimentos y nutrientes.
El resultado global también convivió con una asociación favorable en otro análisis. Los autores modelaron una dieta con diez puntos porcentuales menos de ultraprocesados y diez más de alimentos mínimamente procesados, medidos por peso. Esa sustitución teórica se asoció con una incidencia relativa un 2 % menor. La cifra expresa una diferencia relativa entre escenarios del modelo, no una reducción de dos puntos porcentuales en la probabilidad individual de enfermar.
Una encuesta de los años noventa limita el alcance
Rosiered Brownson-Smith, investigadora posdoctoral de ciencias de la nutrición en King's College London, explicó al Science Media Centre que la dieta se midió una sola vez mediante un cuestionario al inicio del seguimiento. Ese instrumento carecía de detalles sobre marcas y productos, necesarios para distinguir con precisión el procesamiento o la exposición a aditivos.
La muestra estaba formada por adultos mayores, predominantemente blancos. Brownson-Smith señaló que extrapolar los resultados a personas jóvenes sería inadecuado y que la ausencia de asociación global tampoco demuestra que los ultraprocesados sean inocuos. Una medición de mediados de los noventa añade, además, distancia respecto de los productos disponibles décadas después.
Las recomendaciones abarcan otros riesgos de cáncer
El resultado sobre los lácteos muestra por qué conviene distinguir una asociación con una enfermedad de una recomendación general. La American Cancer Society reconoce que algunas investigaciones vinculan el calcio y los lácteos con menor riesgo colorrectal. También recoge estudios que apuntan a un posible aumento del riesgo de cáncer de próstata; por eso no formula una recomendación específica sobre consumir lácteos para prevenir el cáncer.
La guía de esa organización recomienda un patrón alimentario con verduras, frutas y granos integrales que limite las carnes rojas y procesadas, las bebidas azucaradas y los alimentos muy procesados. Ese marco evalúa la alimentación en conjunto y una evidencia más amplia que la de esta cohorte.