Beber té de forma habitual se asoció con un riesgo vascular aproximadamente 11 % menor en un estudio observacional publicado el 21 de octubre en el Journal of Internal Medicine. La investigación, realizada en China, encontró una relación estadística; su diseño no demuestra que la bebida prevenga enfermedades.
El equipo analizó a 485,934 participantes del China Kadoorie Biobank y registró 14,863 casos de enfermedad vascular durante un seguimiento promedio de 9.05 años.
Esos casos equivalen al 3.06 % de toda la muestra, por cálculo a partir de los totales publicados. Esa proporción global y el 11 % describen medidas distintas: este último corresponde a una comparación relativa ajustada entre grupos. Para comparar el riesgo absoluto se necesitan estimaciones de cada grupo para un mismo periodo.
Las seis a ocho tazas no son una recomendación
Entre quienes bebían té semanalmente, el menor riesgo estimado apareció alrededor de seis a ocho tazas diarias.
Dell Stanford, dietista de la British Heart Foundation, advirtió en comentarios difundidos por el Science Media Centre que esa cantidad no debe interpretarse como una recomendación. El consumo se registró una sola vez y el tamaño de las tazas no estaba estandarizado.
La temperatura también mostró diferencias
El artículo encontró asociaciones más consistentes para el té negro que para el verde y menor riesgo con preparaciones de intensidad moderada. El té descrito como "quemante" se asoció con un riesgo vascular 16 % mayor.
Charalampos Rallis, investigador de Queen Mary University of London, señaló al Science Media Centre que los resultados sobre el tipo de té y la temperatura son exploratorios por las múltiples comparaciones realizadas. También observó que los ajustes no contemplaban plenamente la dieta y los ingresos.
La combinación de consumo habitual de té, ausencia de tabaquismo y actividad física elevada se asoció con el menor riesgo. Stanford destacó que la alimentación y el estilo de vida en conjunto pesan más que una sola bebida.