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Salud

Las siestas frecuentes se asocian con más riesgo de demencia en adultos mayores

Un estudio de 995 adultos mayores apunta a las siestas frecuentes como posible marcador de demencia. Los análisis adicionales matizan los resultados sobre las siestas cortas e involuntarias.

por Gerardo Pavez
Anciano siesta en silla
Foto: publichealth.jhu.edu, vía publichealth.jhu.edu

Un estudio de Johns Hopkins asoció las siestas frecuentes con un riesgo relativo de demencia un 48% mayor en personas de 65 años o más, frente a quienes rara vez o nunca dormían durante el día. La investigación observacional, con 995 adultos estadounidenses, apunta a un posible indicador temprano; no demuestra que las siestas causen la enfermedad.

El trabajo, publicado en The Journals of Gerontology: Series A, analizó datos de 2013 a 2023 del National Health and Aging Trends Study. Los participantes estaban libres de demencia posible o probable al inicio. El seguimiento máximo fue de diez años y la mediana, cinco.

Las siestas se describieron mediante cuestionarios. Un algoritmo validado identificó los casos posibles y probables de demencia, sin una confirmación clínica individual para el estudio.

Los resultados cambian al excluir casos tempranos

El 48% expresa una comparación estadística entre grupos. No equivale a 48 puntos porcentuales ni a la probabilidad individual de enfermar. El cálculo incorporó ajustes por características demográficas, salud y sueño.

Según el comunicado universitario, las siestas involuntarias se asociaron con un aumento relativo del 39%, y las de 30 minutos o menos, del 40%. Las esporádicas y las planificadas no mostraron una asociación estadísticamente significativa en el modelo final.

Al excluir los casos identificados durante los primeros cinco años, la asociación con las siestas frecuentes siguió siendo estadísticamente significativa. Las estimaciones para las involuntarias y las de 30 minutos o menos dejaron de serlo, según el artículo científico.

Una posible señal de cambios cerebrales

Adam Spira, autor sénior, explicó en el comunicado del 13 de octubre que las siestas frecuentes podrían reflejar cambios cerebrales previos al diagnóstico.

La psicóloga especialista en medicina conductual del sueño Shelby Harris explicó a Prevention que evitar las siestas no necesariamente reduciría el riesgo si estas fueran un síntoma. Harris considera que la somnolencia diurna persistente o inexplicable merece una evaluación profesional para investigar trastornos del sueño u otras causas.

El equipo de Johns Hopkins plantea combinar mediciones objetivas del sueño y seguimientos más largos para determinar si modificar las siestas podría retrasar o prevenir la demencia.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Gerardo Pavez

Redactor y creador de contenido especializado en deportes y tecnología. Apasionado por todo lo que ocurre dentro y fuera de la cancha.

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