Estados Unidos e Israel preparan posibles ataques contra Irán para después de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre de 2026, según reportajes de ABC News y The Atlantic. La decisión final sigue pendiente. Una nueva ofensiva añadiría riesgos a las rutas petroleras del Golfo, cuyos operadores ya afrontan mayores costos de transporte.
La portavoz de la Casa Blanca Anna Kelly dijo a ABC News que Estados Unidos no atacará a Irán antes de los comicios. Dos fuentes israelíes conocedoras de los preparativos señalaron a ese medio que Donald Trump debe decidir si se reanudan los ataques conjuntos. El Pentágono declinó comentar.
The Atlantic también recogió de funcionarios estadounidenses que todavía no se ha tomado una decisión sobre ataques después de las elecciones. Por tanto, el calendario reportado describe una posibilidad militar, sujeta a autorización presidencial.
Aumentar la presión económica tiene límites
Según The Atlantic, la administración considera combinar el bloqueo y las sanciones con varios días de bombardeos. Sus interlocutores sostienen que otro golpe podría empujar a un Gobierno iraní debilitado a hacer concesiones. Los posibles objetivos incluyen instalaciones nucleares, arsenales de misiles y drones e infraestructura energética.
La presión financiera ya tiene medidas concretas. El 21 de octubre, el Departamento del Tesoro anunció sanciones contra facilitadores marítimos y jurídicos de las exportaciones iraníes. Washington atribuye a esas redes un papel en la generación de ingresos para los programas militares y nucleares de Teherán.
El supuesto de que más daño económico producirá una cesión política sigue en discusión. Danny Citrinowicz, exoficial de inteligencia israelí especializado en Irán, advirtió a The Atlantic que planificar una campaña breve no permite fijar cuánto durarán sus consecuencias: "No se puede controlar cómo responde Irán".
El crudo circula por rutas más costosas
AP informó, con datos de Lloyd's List Intelligence, que los envíos petroleros del Golfo recuperaron aproximadamente el volumen anterior a la guerra mediante transporte protegido por Estados Unidos. Los trasvases entre buques elevan el tiempo y el costo de cada carga.
Leídos junto con las sanciones del Tesoro, esos datos muestran dos objetivos simultáneos: reducir los ingresos iraníes y mantener el petróleo regional en circulación. La recuperación del suministro todavía exige un transporte más costoso.
Irán afirmó el 22 de octubre que siete petroleros sufrieron incendios o daños por ataques o minas. AP no pudo verificarlo de forma independiente; el organismo británico UKMTO tampoco había reportado esos incidentes.
Una nueva ofensiva amenazaría a civiles y dificultaría las entregas de petróleo, gas y fertilizantes, según AP. La ONU pidió ese día retomar la diplomacia y reabrir el estrecho de Ormuz.