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Geopolítica

EE. UU. y China construyen "imperios de IA", plantea un ensayo de Foreign Affairs

Un ensayo vincula el control de modelos y chips con el poder geopolítico. Los programas de exportación y los nuevos controles chinos muestran cómo se disputa esa influencia.

por Patricia Rodriguez
Sala de servidores en CERN (Suiza)
Imagen de archivo (2009) · Foto: Florian Hirzinger - www.fh-ap.com, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons

El control de la inteligencia artificial puede convertir a otros países en dependientes tecnológicos de Estados Unidos o China. Esa es la tesis de Niall Ferguson, Lisa Klaassen y Eric Schmidt en "Empires of AI", publicado el 20 de octubre de 2026 por Foreign Affairs: quienes dominan los modelos avanzados y su infraestructura pueden condicionar cómo otros gobiernos y empresas acceden a la tecnología.

Los autores describen una dependencia que abarca los modelos, los chips y los recursos necesarios para sostenerlos. Schmidt, uno de los firmantes, fue CEO y presidente de Google.

Las iniciativas de exportación y las nuevas propuestas de control permiten examinar cómo ambos gobiernos organizan ese acceso.

Washington combina exportaciones privadas y respaldo estatal

La orden ejecutiva estadounidense del 23 de julio de 2025 ordenó crear el American AI Exports Program para promover paquetes completos de tecnología. Incluyen hardware, servicios de nube, modelos, sistemas de datos y aplicaciones. El objetivo declarado de la Casa Blanca es extender la adopción internacional de tecnologías y estándares estadounidenses y reducir la dependencia de los desarrollados por sus adversarios.

El Departamento de Comercio detalló el 16 de marzo de 2026 que los consorcios seleccionados pueden recibir apoyo diplomático, acceso prioritario a programas federales de crédito y prioridad en la revisión de licencias de exportación. Las propuestas deben cumplir los controles estadounidenses aplicables.

Esa estructura combina la iniciativa empresarial con decisiones gubernamentales sobre financiación, compradores y autorizaciones. Para un país receptor, el acuerdo puede abarcar buena parte de la infraestructura que necesita para desplegar IA.

China promueve la apertura y propone controlar ciertas transferencias

El plan de cooperación internacional que China presentó el 17 de julio de 2026 busca ampliar el acceso a datos, capacidad de cómputo y recursos de código abierto. Incluye cooperación en talento, normas y aplicaciones industriales. Pekín lo presenta como una vía para reducir la brecha tecnológica.

La apertura convive con controles. El 16 de octubre, los ministerios chinos de Comercio y de Ciencia y Tecnología propusieron incorporar 23 tecnologías de IA a su catálogo de tecnologías con exportación prohibida o restringida. Forman parte de una revisión de 40 tecnologías en tres sectores, sometida a consulta hasta el 15 de noviembre de 2026.

El anuncio excluye de la propuesta las tecnologías que ya se hicieron públicas mediante publicaciones académicas o desarrollos de código abierto. Al mismo tiempo, estableció un registro temporal previo para determinadas transferencias al extranjero de las tecnologías enumeradas, incluidas las operaciones iniciadas que todavía no concluyen.

En su explicación oficial, Comercio distingue entre transferir tecnología restringida para desplegarla en el extranjero y permitir el uso de un modelo mediante una app o una interfaz de programación. Estas últimas modalidades quedarían fuera del control de exportación de la tecnología del modelo descrito por el ministerio.

La comparación documental matiza la idea de dos ofertas opuestas: China impulsa la difusión de IA mientras busca supervisar ciertas transferencias, y Estados Unidos respalda las ventas privadas con selección y recursos estatales.

La electricidad y el capital ponen límites a la expansión

Ferguson, Klaassen y Schmidt advierten que sostener esta competencia exige financiar infraestructuras cada vez más costosas. Su pronóstico es que la presión financiera y las tensiones internas pueden debilitar a las potencias que intentan ampliar su influencia tecnológica.

La Agencia Internacional de la Energía aporta una medida de esa presión material. En su análisis del 16 de abril de 2026, informó que la demanda eléctrica mundial de los centros de datos creció 17 % en 2025, frente al 3 % del consumo eléctrico global. La primera cifra comprende los centros de datos en general; los dedicados a IA crecieron todavía más rápido.

La agencia también identifica obstáculos en el suministro de transformadores, turbinas y chips, junto con retrasos para conectar instalaciones a la red. Son límites físicos que persisten aunque mejore la eficiencia energética de cada tarea de IA.

Europa busca desarrollar modelos sobre infraestructura propia

La Unión Europea ofrece una respuesta institucional a esa dependencia. El 30 de julio de 2026, la Comisión Europea anunció una convocatoria para establecer hasta siete AI Gigafactories, con hasta 10,000 millones de euros de apoyo público europeo y nacional. La iniciativa busca movilizar al menos otros 20,000 millones de euros de inversión privada.

La convocatoria pretende dar a empresas, investigadores y administraciones capacidad para entrenar, ejecutar y ajustar modelos avanzados sobre infraestructura europea. Es un proyecto de inversión, con objetivos de financiación, y no capacidad ya entregada.

El propósito declarado de la Comisión es que esos modelos puedan desarrollarse bajo las reglas europeas de protección de datos, seguridad y ética. Esa apuesta amplía la discusión sobre los "imperios de IA": los países receptores también intentan decidir qué infraestructura controlan y bajo qué normas operan sus sistemas.

Fuentes: 1, 2, 3, 4, 5

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por Patricia Rodriguez

Patricia Rodriguez es redactora de FomoEra. Cubre tecnología, ciencia, inteligencia artificial, negocios y actualidad digital. También trabaja en escritura y edición de contenido audiovisual.

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