La tasa semanal de hospitalización por gripe en Estados Unidos llegó a 1.1 por cada 100,000 habitantes durante la semana terminada el 17 de octubre de 2026. Los CDC señalan que es la más alta para esa semana desde la temporada 2010-2011, aunque la actividad nacional sigue siendo baja.
FluSurv-NET, la red que produce esa tasa, cubre condados de 14 estados y alrededor del 10 % de la población estadounidense. El informe publicado el 23 de octubre estima que, al corregir los retrasos de notificación, la tasa semanal podría situarse entre 1.5 y 2.0 por cada 100,000 habitantes.
El nuevo balance amplía el seguimiento del H1N1 y la mutación G155E, que recogía datos de la semana anterior. El H1N1 predomina en este inicio de temporada, pero su evolución genética exige distinguir los resultados de laboratorio de lo que ocurre con los pacientes.
La señal en jóvenes procede de pruebas de laboratorio
Un preprint de Caroline Kikawa, Andrew Butler y sus colaboradores, disponible en su segunda versión desde el 20 de septiembre y aún sin revisión por pares, analizó 355 muestras de suero de 260 personas de Estados Unidos y Australia frente a 148 variantes de influenza A.
El equipo encontró que G155E, un cambio en la hemaglutinina, una proteína de la superficie del virus, reducía la capacidad de ciertos anticuerpos para neutralizar el H1N1. El efecto fue especialmente marcado en un subconjunto de muestras de personas de 15 a 25 años.
Ese resultado mide la respuesta de anticuerpos en laboratorio, no la gravedad de la enfermedad. En la vigilancia clínica actual de los CDC, las tasas acumuladas de hospitalización más altas corresponden a los adultos de 65 años o más.
En las cohortes australianas, las vacunas del hemisferio sur de 2026 aumentaron la neutralización de todas las variantes ensayadas, algo menos para algunas con G155E. Estos ensayos no estiman la efectividad clínica de las vacunas estadounidenses actuales.
La vacunación y el acceso temprano al tratamiento
Andrew Pekosz, virólogo de la Escuela Bloomberg de Salud Pública de Johns Hopkins, explicó a TODAY el posible desajuste entre el virus circulante y la vacuna: "Un desajuste no es una cuestión de todo o nada. Podemos tener menos inmunidad, no ninguna".
Los CDC mantienen la recomendación de vacunación anual desde los seis meses de edad, con las excepciones correspondientes.
Para tratar la enfermedad, la agencia recomienda iniciar pronto los antivirales recetados, especialmente en personas hospitalizadas o con mayor riesgo de complicaciones. Su mayor beneficio se obtiene al comenzar durante las primeras 48 horas de síntomas. Los CDC aclaran que iniciarlos después también puede ayudar, sobre todo ante enfermedad grave o ingreso hospitalario.