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IA

Ryan Greenblatt niega recibir secretos de OpenAI

El investigador afirma que hubo una confusión entre documentos; la empresa defiende los despidos por manejo indebido de información.

por Patricia Rodriguez
Close-up of a hand resting on a desk near a stack of investigative documents and newspaper clippings.
Imagen ilustrativa · Foto de cottonbro studio en Pexels

Ryan Greenblatt negó el 23 de octubre haber recibido información confidencial de los tres investigadores despedidos de OpenAI. El investigador de seguridad de IA sostuvo que la empresa confundió dos documentos: un memorando sensible y una propuesta aprobada para compartir con él.

Los despedidos son Tomek Korbak, Mikita Balesni y Jasmine Wang. En su carta pública del 8 de octubre, negaron ser la fuente de una filtración a The Information y defendieron que sus contactos con especialistas externos estaban dentro de sus funciones. También advirtieron que la falta de claridad sobre las reglas podía desalentar el trabajo de seguridad.

El reporte que motivó la respuesta de Greenblatt aborda la investigación por los chats de Signal que ya contamos en FomoEra.

Qué afirma sobre los documentos

En su respuesta pública en X, Greenblatt afirmó que la versión que recibió tenía autorización para compartirse con él y no contenía propiedad intelectual sensible. También negó que los despedidos le hubieran filtrado secretos o que él fuera la fuente de The Information.

Según el Wall Street Journal, OpenAI revisó chats de Signal con mensajes temporales. Una portavoz sostuvo que la aplicación no era un canal aprobado y que su uso no fue la única causa de los despidos.

El diario también recogió la defensa de OpenAI: los ceses respondieron al manejo indebido de información y no a las alertas de seguridad. Esa postura fue publicada antes de la nueva explicación de Greenblatt.

Los límites del acceso para una auditoría

Un piloto descrito por METR el 22 de octubre permite precisar cómo se acuerdan esos intercambios. Entre el 21 de julio y el 11 de agosto, personal de METR y Redwood Research revisó código, documentación y la configuración de los monitores internos de OpenAI. Trabajó con dispositivos de la empresa, dentro de sus instalaciones y acompañado por personal.

El ejercicio produjo un informe interno de 61 páginas. METR explicó que las partes habían acordado publicar solo una síntesis de alto nivel y que OpenAI podía retirar información que considerara confidencial o sensible. El organismo aclaró que este piloto fue distinto de la investigación sobre Hugging Face.

El acceso técnico y la publicación de resultados tenían, por tanto, condiciones diferentes. Ese ejemplo documenta cómo funciona una colaboración autorizada, aunque corresponde a otro ejercicio y no resuelve las acusaciones sobre los investigadores.

En su carta, los tres exintegrantes pidieron a OpenAI establecer reglas claras para trabajar con organizaciones externas, de modo que sus empleados sepan qué intercambios están permitidos.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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por Patricia Rodriguez

Patricia Rodriguez es redactora de FomoEra. Cubre tecnología, ciencia, inteligencia artificial, negocios y actualidad digital. También trabaja en escritura y edición de contenido audiovisual.

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