El Consejo de Estabilidad Financiera (FSB) publicó el 15 de octubre de 2026 su guía final para adoptar inteligencia artificial en las entidades financieras. Recomienda ajustar la supervisión humana al riesgo y la autonomía de cada aplicación, con especial atención a los agentes capaces de ejecutar tareas por su cuenta.
El informe final del FSB contiene 12 buenas prácticas que abarcan la dirección de la entidad y la gestión de la IA durante su desarrollo y uso. Plantea asignar responsabilidades claras y valorar también la complejidad de cada sistema y la posibilidad de explicar sus decisiones al definir el control humano.
La trazabilidad gana peso en la versión final
Frente al borrador sometido a consulta en junio, el FSB reforzó la documentación necesaria para reconstruir las acciones de los sistemas, especialmente los agentes. Así lo detalla su resumen oficial de respuestas, que también recoge una mayor atención al seguimiento en tiempo real de la IA autónoma.
Esa trazabilidad permite examinar cómo se tomó una decisión y quién responde por ella. El ajuste importa en las aplicaciones dirigidas a clientes: el FSB vincula las lagunas de documentación con dificultades para auditar procesos y prevenir daños.
La revisión mantiene un enfoque no prescriptivo y proporcional. Su alcance se concentra en la adopción dentro de cada entidad; los riesgos sistémicos derivados del uso de IA en todo el sector quedan fuera de esta actualización.
Canadá la respalda junto a sus directrices
La Oficina del Superintendente de Instituciones Financieras de Canadá (OSFI) respaldó la guía el mismo 15 de octubre. El supervisor señaló que complementa sus directrices de gobierno corporativo y gestión de riesgos tecnológicos, operativos, de modelos y de proveedores externos.
Su respuesta muestra una vía de aplicación del marco internacional: integrarlo con las expectativas del supervisor nacional. La OSFI destaca la responsabilidad claramente asignada, la supervisión humana efectiva y los controles acordes con el riesgo de cada uso. También reconoce que las entidades pueden quedar rezagadas si no adoptan IA a un ritmo suficiente.
El supervisor canadiense mantendrá el seguimiento de cómo la IA cambia las operaciones y los riesgos de las entidades. Su respaldo a las prácticas del FSB se suma a las expectativas que ya establece en sus propias directrices.