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# El techo de las tormentas geomagnéticas era un sesgo, y el doble impacto sale de donde no hay datos
- URL: https://fomoera.com/el-techo-de-las-tormentas-geomagneticas-era-un-sesgo-y-el-doble-impacto-sale-de-donde-no-hay-datos/
- Published: 2026-09-08T12:30:24.000Z
- Updated: 2026-09-08T12:30:24.000Z
- Description: Durante dos décadas la física buscó explicar por qué la respuesta de la Tierra al viento solar deja de crecer. Un equipo de la NASA y la Universidad Católica de América demuestra en Nature que ese límite es un artefacto de medición, y que sin él una tormenta extrema podría pegar el doble.
- Author: Gerardo Pavez
- Tags: Tecnología y Ciencia, Física

El aparente techo de las tormentas geomagnéticas, la idea de que a partir de cierta intensidad un viento solar más fuerte ya no produce una respuesta mayor en la Tierra, sería un artefacto de la forma en que se mide ese viento y no un mecanismo físico. Es la conclusión de un equipo encabezado por Nithin Sivadas, de la Universidad Católica de América y el Centro Goddard de Vuelo Espacial de la NASA, publicada el 15 de julio de 2026 en Nature. Al corregir el sesgo, la relación entre el impulsor solar y la respuesta terrestre vuelve a ser una línea recta, y el impacto de una tormenta extrema podría llegar a duplicar lo que se calculaba. Ese doble, sin embargo, corresponde a un tramo donde el propio estudio advierte que ya no hay mediciones suficientes.

## Cómo un promedio mal leído levantó un límite físico

El viento solar se mide en el punto de Lagrange L1, a unos 1.5 millones de kilómetros de la Tierra, con naves como la sonda Wind, en operación desde 1994\. Ese adelanto es lo que da margen de aviso, y también el problema: entre L1 y la ionosfera el viento tarda un tiempo variable, atraviesa el arco de choque, se frena, se vuelve turbulento y cambia de orientación. Lo que se registra allá arriba es una estimación incierta de lo que de verdad golpea al planeta.

Sobre esa incertidumbre actúa un viejo conocido de la epidemiología y de los ensayos clínicos: la regresión a la media. Cuando una medición sale extrema, el valor verdadero que le corresponde tiende a estar más cerca del promedio. Aplicado al viento solar, significa que a los registros más altos de L1 se les atribuía una respuesta geomagnética que en realidad correspondía a un impulso menor. Al graficarlo, la curva se aplanaba en los extremos y parecía saturarse. "Normalmente la gente cree que el error aleatorio es inofensivo porque se puede promediar", dijo Sivadas a Physics Today.

El equipo construyó un modelo de error con datos tomados mucho más cerca del planeta, en la magnetofunda, la franja donde el viento solar ya frenó tras chocar con el campo terrestre. Los aportaron las misiones THEMIS, MMS, Cluster y Double Star, con un clasificador automático que separa en qué región del entorno terrestre estaba cada satélite en cada momento. Ese modelo cifra la incertidumbre del impulsor en al menos 30%, y creciendo con la intensidad. Con esa corrección aplicada a 25 años de datos, de 1995 a 2019, la relación entre el viento solar y el índice del casquete polar se vuelve lineal, y lo mismo ocurre con un segundo indicador calculado de forma independiente, el electrochorro auroral.

![Vibrant northern lights illuminate a serene snow-covered landscape with icy waters.](https://fomoera.com/content/images/2026/09/fomoera-pexels-26646276--source.jpg)

Las auroras son la cara visible de las tormentas geomagnéticas, cuyo límite superior acaba de quedar en duda. Imagen ilustrativa. · Foto de [Funky Fresh Traveles](https://www.pexels.com/@funky-fresh-traveles-1357219379?ref=fomoera.com) en [Pexels](https://www.pexels.com/photo/dawn-by-the-stream-26646276/?ref=fomoera.com)

## Hasta dónde llegan los datos y dónde empieza la extrapolación

La recta corregida está sostenida por observaciones hasta 15 milivoltios por metro. Más allá, el estudio dice con todas sus letras que los datos disponibles no permiten concluir qué forma tiene la relación. La cifra del doble impacto sale de proyectar la recta hasta unos 25 milivoltios por metro, un régimen que nadie ha medido.

__Qué sostiene el estudio de Nature en cada tramo del impulsor solar corregido__
| Intensidad del impulsor           | Qué hay en los datos                  | Qué afirma el estudio en ese tramo                                       |
| --------------------------------- | ------------------------------------- | ------------------------------------------------------------------------ |
| Hasta 15 milivoltios por metro    | 25 años de mediciones, de 1995 a 2019 | La respuesta geomagnética crece de forma lineal, sin señal de saturación |
| Más de 15 milivoltios por metro   | Datos insuficientes                   | No se puede concluir qué forma toma la relación                          |
| Cerca de 25 milivoltios por metro | Sin observaciones                     | De extender la recta hasta ahí sale el doble impacto del titular         |

Los autores tampoco cierran la puerta al mecanismo que descartan: escriben que una saturación en intensidades nunca observadas sigue siendo posible, solo que hoy no hay evidencia estadística de ella. Su resultado no propone una teoría rival, sino que retira el fenómeno que las diez teorías existentes intentaban explicar. Ninguna de ellas, apuntan, fue puesta a prueba contra datos corregidos. En los agradecimientos aparece de dónde salió el trabajo: un equipo internacional que se reunió en Berna con apoyo del International Space Science Institute, dentro de un proyecto cuyo título pregunta por qué se satura la respuesta geomagnética al viento solar.

Sarah Vines, del Southwest Research Institute, que no participó en el estudio, dijo a Physics Today que falta trabajo para desentrañar la interacción entre viento solar y magnetosfera, y que los modelos físicos propuestos para la saturación podrían conservar física relevante.

## Qué cambia para los umbrales de seguridad de la red y los satélites

La consecuencia práctica pasa por los escenarios de peor caso. Las agencias construyen eventos de una vez cada 100 años para evaluar el riesgo a la infraestructura eléctrica y satelital, y esos escenarios terminan fijando umbrales de fiabilidad que la industria adopta. Doğacan Su Öztürk, profesora asistente de física en el Instituto Geofísico de la Universidad de Alaska Fairbanks y coautora del estudio, lo puso así ante el Peninsula Clarion: "nuestra forma actual de medir no refleja realmente la verdad". Öztürk sostiene que la preparación ante un evento extremo está gravemente subestimada porque no se contabilizan esas incertidumbres.

El costo de equivocarse ya tiene precedentes menores. Physics Today recuerda que en 2022 SpaceX perdió 38 de los 49 satélites Starlink de un lanzamiento cuando una tormenta geomagnética aumentó el arrastre atmosférico y los sacó de órbita.

Sivadas extiende la advertencia más allá del clima espacial. El paper señala que el mismo sesgo puede aparecer donde quiera que se estudie la respuesta de un sistema a impulsos raros y mal medidos: modelos climáticos que subestiman olas de calor extremas, efectos de terremotos lejos del epicentro, tratamientos del dolor crónico. Y pide cautela explícita con los modelos de aprendizaje automático, que son regresiones no lineales y por tanto vulnerables al mismo problema.

Por ahora la Tierra se queda sin un techo conocido para su respuesta al viento solar. Lo que llene ese hueco serán mediciones en el tramo extremo, que hoy no existen, o una teoría que se sostenga contra los datos ya corregidos.

*Fuentes:* [1](https://www.nature.com/articles/s41586-026-10757-4?ref=fomoera.com), [2](https://physicstoday.aip.org/news/geomagnetic-storms-could-get-worse-than-we-thought?ref=fomoera.com), [3](https://www.peninsulaclarion.com/2026/09/05/alaska-researcher-finds-extreme-solar-storms-could-pack-an-even-bigger-punch/?ref=fomoera.com)