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# El juego que Quantinuum ganó con 55 qubits tiene un techo clásico demostrado, no supuesto
- URL: https://fomoera.com/el-juego-que-quantinuum-gano-con-55-qubits-tiene-un-techo-clasico-demostrado-no-supuesto/
- Published: 2026-09-09T12:00:52.000Z
- Updated: 2026-09-09T12:00:52.000Z
- Description: Quantinuum publicó en Nature Communications un juego cuyo techo clásico está demostrado, no supuesto: lo corrió en sus computadoras de iones atrapados H2 con hasta 55 qubits y superó ese límite en todos los tamaños probados, aunque árbitro y jugador siguieron dentro del mismo procesador.
- Author: Gerardo Pavez
- Tags: Tecnología y Ciencia, Computación

Quantinuum construyó un juego que sirve para distinguir una computadora cuántica de una clásica sin apoyarse en conjeturas. El trabajo, publicado el 5 de septiembre de 2026 en Nature Communications, describe el juego de muestreo del complemento: un árbitro parte en dos mitades todas las respuestas posibles, entrega al jugador un estado cuántico que representa una de esas mitades y le pide devolver una respuesta de la otra. El equipo corrió miles de circuitos distintos en las computadoras de iones atrapados System Model H2 de la compañía, con hasta 55 qubits, y las puntuaciones quedaron por encima del mejor resultado clásico posible en todos los tamaños probados. La diferencia con otros anuncios de ventaja cuántica está en el tipo de garantía: aquí el techo clásico se demuestra como teorema y no depende de suposiciones sobre lo que algún algoritmo clásico podría lograr después.

## Un juego que la superposición gana siempre

En cada ronda el árbitro elige un conjunto con exactamente la mitad de las cadenas de bits posibles de cierta longitud, prepara una superposición uniforme de esas cadenas y se la envía al jugador. El jugador debe responder con una cadena de la otra mitad, el complemento. Acertar suma un punto y devolver una cadena del conjunto original resta uno.

Un jugador clásico solo puede medir el estado y quedarse con una cadena del conjunto original. Sabe cuál descartar y poco más: mientras más larga es la cadena, menos sirve ese único dato, y su ventaja sobre la respuesta al azar se desvanece de forma exponencial. El jugador cuántico aplica en cambio una difusión de Grover sobre el estado antes de medirlo. Para los conjuntos construidos en este trabajo, esa operación convierte la superposición de las cadenas de dentro en una superposición de las cadenas de fuera, así que una máquina ideal acertaría en todas las rondas.

Lo que vuelve práctico el esquema es la forma de armar esos conjuntos, inspirada en el problema de Bernstein-Vazirani. Con esa estructura, el árbitro prepara los estados y verifica las respuestas sin pagar un cómputo exponencial, a diferencia del muestreo de circuitos aleatorios de las demostraciones de supremacía más conocidas, donde comprobar el resultado puede exigir simular el circuito completo. Los autores señalan además que su prueba mide la potencia de la superposición sin depender del entrelazamiento ni de la no localidad, el terreno de los tests de Bell.

![A close-up view inside CERN's Large Hadron Collider in Geneva, Switzerland.](https://fomoera.com/content/images/2026/09/fomoera-pexels-6855582--source.jpg)

Imagen ilustrativa de un laboratorio de computación cuántica; el experimento se ejecutó en los sistemas H2 de Quantinuum · Foto de [Ramaz Bluashvili](https://www.pexels.com/@ramazphotos?ref=fomoera.com) en [Pexels](https://www.pexels.com/photo/the-large-hadron-collider-at-geneva-switzerland-6855582/?ref=fomoera.com)

## 55 qubits, 37 bits y mil rondas en el caso más grande

Las H2 son máquinas de 56 qubits que usan iones de iterbio como qubits y iones de bario para enfriarlos, con una trampa en forma de pista donde los láseres ejecutan las operaciones. El equipo probó instancias con cadenas de 5 a 37 bits. El circuito más grande ocupó 55 qubits y promedió unas 228 puertas nativas de dos qubits.

La mayoría de los tamaños se corrió con 200 rondas, repartidas entre evaluar al jugador y revisar la preparación del estado, y el caso de 37 bits llevó 1,000\. Cada ronda estrena conjunto oculto, así que exige un circuito distinto y entrega una sola muestra. Hasta los 15 bits el equipo usó teletransportación cuántica para imitar el canal entre árbitro y jugador; ese recurso consumía qubits extra y topaba alrededor de los 16 bits, así que para los tamaños mayores lo retiraron. Los números aleatorios salieron de Quantum Origin, el generador de la empresa que combina una fuente local con un test de Bell ejecutado en otra computadora, la H1-1.

En todos los tamaños las puntuaciones superaron el máximo clásico posible, y el equipo rechazó la hipótesis de una estrategia clásica con un umbral de significancia del 1%. La violación del límite creció de forma exponencial con el tamaño del problema y se mantuvo cerca del patrón de la estrategia cuántica óptima. El ruido se notó más en el experimento de 37 bits, que era también el de mayor número de puertas de dos qubits.

## Lo que el cociente de 137,000 millones a uno no dice

Para el caso de 37 bits, la brecha teórica entre la estrategia cuántica ideal y la mejor clásica supera los 137,000 millones a uno, según el repaso del estudio que publicó The Quantum Insider. Ese cociente compara puntuaciones dentro del juego, no tiempos de cómputo: no significa que la máquina haya resuelto nada 137,000 millones de veces más rápido, ni que exista una aplicación comercial detrás.

La palabra "incondicional" tampoco describe el montaje experimental, sino la separación matemática. La demostración principal asume que se puede confiar en la preparación del estado del árbitro; bajo ese supuesto, una puntuación por encima del techo clásico indica que el jugador usó una estrategia no clásica. Los autores describen también la versión invertida, en la que un jugador confiable evalúa al árbitro. Si no se confía en ninguno de los dos, la prueba deja de ser concluyente: ambos podrían coordinarse y fabricar una puntuación perfecta sin nada cuántico de por medio. En estos experimentos, además, los dos papeles vivieron dentro del mismo procesador H2.

El ruido marca el otro límite. Las técnicas habituales de mitigación de errores no se pudieron aplicar, porque piden repetir copias del mismo estado de salida y aquí cada ronda estrena estado. Mejoras graduales en la fidelidad de las compuertas darían para tamaños algo mayores, pero escalar en serio dependerá de máquinas con corrección de errores: la operación del jugador se parece a una Toffoli multiqubit, cara en puertas T.

El siguiente paso ya está descrito en el propio trabajo: generar los números aleatorios y los estados en la computadora del árbitro y transmitirlos a una máquina independiente, controlada por el jugador y unida por un canal cuántico real. Mientras eso llega, queda un método de verificación que un árbitro clásico puede ejecutar sin simular el circuito, justo cuando el hardware empieza a quedar fuera del alcance de esa simulación.

*Fuentes:* [1](https://www.nature.com/articles/s41467-026-77413-3?ref=fomoera.com), [2](https://thequantuminsider.com/2026/09/08/game-on-quantinuum-demonstrates-exponential-edge-over-classical-strategies/?ref=fomoera.com), [3](https://www.sciencealert.com/quantum-computers-just-passed-a-test-that-classical-computers-fundamentally-cant?ref=fomoera.com)