Proteínas antiguas recuperadas de dos fósiles de Xujiayao, en el norte de China, aportan evidencia de que pertenecían a los denisovanos, un linaje humano extinto cercano a los neandertales. El estudio, publicado el 21 de octubre de 2026 en Nature, utiliza esos restos para precisar su anatomía y revisar la clasificación de otros fósiles asiáticos.
La investigación de Qiaomei Fu, Song Xing y sus colaboradores, del Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología de la Academia China de Ciencias, examinó material de una colección de 20 fósiles excavados entre 1976 y 1979. Los restos se sitúan entre unos 138,000 y 199,000 años de antigüedad, según la datación que recoge el artículo.
La señal está en el colágeno
El análisis de proteínas se concentró en dos piezas: un fragmento de hueso parietal, de la parte superior del cráneo, y otro de mandíbula. En el conjunto de ambas muestras, los investigadores identificaron 18 proteínas antiguas procedentes de los propios restos.
Una diferencia en el colágeno resultó decisiva. En la posición 996 de una de sus cadenas encontraron lisina donde las muestras de neandertales y humanos actuales comparadas presentan arginina. Esta variante, denominada COL1A2-996K, ya se había observado en otros restos denisovanos y respaldó la asignación de los dos fósiles a ese linaje.
La utilidad del método está en la conservación de las moléculas. Sally Wasef, paleogenetista de la Universidad Tecnológica de Queensland, explicó a Nature que las proteínas pueden sobrevivir más tiempo que el ADN. Aunque ofrecen menos detalle genético, todavía permiten investigar el parentesco de un individuo cuando el ADN se ha degradado.
Un perfil craneal construido con varios fósiles
Con Xujiayao como referencia molecular, el equipo comparó cráneos, mandíbulas y dientes de distintos yacimientos. La combinación propuesta incluye un cráneo bajo y ancho, huesos craneales gruesos, una frente inclinada hacia atrás y arcos óseos prominentes sobre los ojos. Para la cara, describe una región de los pómulos relativamente plana y una proyección facial reducida hacia delante.
Hay un límite material: Xujiayao no conserva los huesos de la cara, precisa el instituto en su comunicado. Para completar ese perfil, los investigadores recurrieron a otros fósiles, entre ellos el cráneo casi completo de Harbin. Su relación con los denisovanos ya se había establecido mediante un estudio de ADN mitocondrial publicado en Cell en 2025.
El propio trabajo señala que los rasgos descritos aparecen en distintas combinaciones entre los ejemplares. Las secuencias de proteínas permiten situar las muestras de Xujiayao dentro del linaje, pero no resolver a qué subgrupo denisovano pertenecían.
Fabrice Demeter, paleoantropólogo de la Universidad de Copenhague, dijo a Nature que los resultados refuerzan la imagen de los denisovanos como un grupo ampliamente distribuido y potencialmente diverso. El perfil anatómico debe leerse con esa variación en mente.
Los autores proponen que fósiles de Jinniushan, Dali y Hualongdong también podrían pertenecer al linaje denisovano por sus semejanzas anatómicas. Esa propuesta amplía el conjunto de restos que conviene investigar: la confirmación molecular de este trabajo corresponde a las dos piezas de Xujiayao.