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Salud

Un estudio vincula la cafeína con menos sueño y diferencias cerebrales en niños

Las diferencias fueron pequeñas. La medición del consumo y una sola resonancia limitan la interpretación; la pediatría ya advierte del efecto de la cafeína sobre el sueño.

por Gerardo Pavez
Lata de Coca-Cola refrigerada y beber con cubitos de hielo en vidrio sobre superficie minimalista.
Imagen ilustrativa · Foto de alleksana en Pexels

Un estudio de King's College London vinculó un mayor consumo de cafeína con menos sueño y pequeñas diferencias en la superficie de la corteza cerebral de niños de 9 a 11 años. Los refrescos aportaban la mayor parte de la cafeína consumida.

La universidad difundió el análisis el 15 de octubre de 2026. El trabajo, publicado en Biological Psychiatry: Cognitive Neuroscience and Neuroimaging, incluyó a 9,632 niños de Estados Unidos y encontró una menor superficie cortical en 22 regiones cerebrales.

Una bebida semanal deja abierta la pregunta sobre la dosis

Según la universidad, las diferencias en la superficie total aparecían desde una bebida con cafeína a la semana, frente a ninguna. Esa comparación no establece un umbral de daño.

Derek Hill, profesor de salud digital de UCL, señaló en una evaluación del Science Media Centre que el trabajo no relaciona sus hallazgos con dosis precisas de cafeína ni con el horario de consumo.

La guía en español de la American Academy of Pediatrics (AAP) ilustra cuánto puede variar la exposición: en una porción de 12 onzas líquidas, unos 355 mililitros, enumera 46 mg de cafeína en Diet Coke y 54 mg en Mountain Dew. Son ejemplos de la guía, no mediciones de las bebidas de los participantes.

Una sola resonancia limita la interpretación

Los niños declararon su consumo y sus síntomas de salud mental; los padres estimaron cuánto dormían. Hill destacó que hubo una sola medición cerebral, sin un seguimiento por resonancia de cómo cambiaba cada cerebro. Los síntomas tampoco procedían de una evaluación clínica.

El diseño es observacional y no demuestra que la cafeína cause las diferencias. Charalampos Rallis, investigador de Queen Mary University of London, consideró muy pequeñas las diferencias cerebrales e insignificante la asociación con la salud mental posterior. También señaló que el azúcar, la dieta y otros hábitos podían contribuir.

Los modelos del equipo situaron el sueño más corto y la menor superficie cortical como posibles explicaciones estadísticas de parte del vínculo con más síntomas a los seis meses. A los 18 meses persistía únicamente el vínculo a través de la superficie total.

La AAP ya identifica la pérdida de sueño como un efecto de la cafeína y sostiene que evitarla es la mejor opción para los niños. Esa orientación pediátrica existe con independencia de la hipótesis cerebral que este estudio plantea.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Gerardo Pavez

Redactor y creador de contenido especializado en deportes y tecnología. Apasionado por todo lo que ocurre dentro y fuera de la cancha.

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